:: Home ::

Coche Eléctrico

 

Historia

El coche eléctrico fue uno de los primeros automóviles que se desarrollaron. De hecho, existieron vehículos eléctricos anteriores al motor de cuatro tiempos sobre el que Rudolf Diesel (motor diesel) y Karl Benz (gasolina) basaron el automóvil de combustión.

Entre 1832 y 1839, el hombre de negocios escocés Robert Anderson inventó el primer vehículo eléctrico puro. El profesor Sibrandus Stratingh de Groninga, en los Países Bajos, diseñó y construyó con la ayuda de su asistente Christopher Becker vehículos eléctricos a escala reducida en 1835.

 

En 1897 se utilizó el primer taxi eléctrico en Nueva York. La americana "Electric Vehicle Company" llegó a tener más de 100 de éstos coches circulando por las calles y pronto fueron habituales los taxis eléctricos también en Chicago, Philadelfia, Boston y Washington DC.


 

Justo antes de 1900, los automóviles eléctricos realizaron registros de velocidad y distancia notables, entre los que destaca la ruptura de la barrera de los 100 km/h por Camille Jenatzy el 29 de abril de 1899 (105,88 km/h). Estableció un nuevo record de velocidad en tierra en el extrarradio de París en su descapotable eléctrico con forma de bala, "La Jamais Contente".

 

En 1900, el 28% de los vehículos estadounidenses eran eléctricos. Detroit Electric Car aprovechó el temprano entusiasmo por el coche eléctrico y en 1907 comenzó a producir vehiculos propulsados por baterías de plomo-ácido recargables. Tanto Thomas Edison como, curiosamente, Henry Ford invirtieron en la empresa, convencidos en que los vehículos eléctricos tenían un gran futuro. En 1911, Edison también incorporó sus baterías de niquel-hierro a la flota de vehículos en producción. Se decía que los vehículos podían alcanzar los 130 km/h con una única recarga, aunque la velocidad máxima rondaba en torno a los 32 km/h. Sin embargo, es posible que se considerara suficiente para circular por la ciudad en aquella época.

En 1906 la marca suiza Tribelhornlanza lanzó buses de turismo con autonomía de 60 a 100 km y una velocidad de 25 km/h.

La introducción del "arranque" eléctrico del Cadillac en 1913 simplificó la tarea de arrancar el motor de combustión interna, que antes de esta mejora resultaba difícil y a veces peligroso. Esta innovación, junto con el sistema de producción en cadenas de montaje de forma masiva y relativamente barata implantado por Henry Ford desde 1908 contribuyó a la caída del vehículo eléctrico.

Además, las mejoras se sucedieron a mayor velocidad en los vehículos de combustión interna que en los vehículos eléctricos, esto se vio claramente sobre todo en la Primera Guerra Mundial. El motor de combustión interna fue decisivo para la mecanización de la guerra, donde la velocidad, la durabilidad y la potencia en el campo de batalla eran fundamentales para los nuevos tipos de contienda. El motor de combustión interna y el vehículo de acero ganaron dos guerras.

A finales de 1920 la industria del automóvil eléctrico desapareció por completo, quedando relegada a algunas aplicaciones industriales muy concretas, como carretillas o toros elevadores de batería eléctrica, y carros de golf eléctricos, con los primeros modelos de Lektra en 1954.

 

En los años 60-70, más por ecología que por otra cosa, empiezan a a aparecer algunos pequeños coches urbanos. En ese período destacamos el CityCar de Sebring-Vanguard (en imagen), fabricaron 2.000 unidades. También hay que acordarse del Elcar, otro microcoche.

La crisis del petróleo fue el detonante de su posterior reaparición, forzando a los fabricantes de coches convencionales a mejorar su eficiencia mientras se buscaban alternativas al petróleo, una materia prima de origen extranjero que podía tumbar la economía occidental si empezaba a escasear o se encarecía.

Quitando prototipos, modelos anecdóticos y vehículos industriales, hay que irse a 1990, cuando General Motors presenta el Impact en el Salón de Los Ángeles. Fue el precursor del coche eléctrico más famoso de la Historia: el General Motors Experimental Vehicle 1, o EV-1 para abreviar (figura inferior).

 

En el Siglo XXI el coche eléctrico viene para quedarse
El coche convencional de motor térmico comienza su decadencia ahora. La principal esperanza eléctrica, tras los híbridos, es el híbrido enchufable, lo mejor de ambos mundos que ya deberia ser presente y que traera definitivamente el automóvil eléctrico esta vez si, para quedarse.

 

{conten}

© 2017 Aficionados a la Mecánica. Pagina creada por Dani meganeboy.